POR: JUAN RAMÓN GUZMÁN
Julio Escalona, mi camarada querido, en sus inagotables enseñanzas de viejo lobo de mar, nos decía: “Muchachos, cuidado con lo que publican y las fotos que ponen en las redes: los gobiernos pasan, pero la policía es eterna”. El consejo de este histórico dirigente de la izquierda venezolana, “cuidado, la policía es eterna”, es de una vigencia pertinente en este momento que atravesamos.
Sobre Venezuela se cierne con mayor crudeza y con más ferocidad cada día un perverso plan que no busca sólo la desarticulación de su proceso político, sino, más allá de su recolonización y toma de sus riquezas materiales, el despedazamiento de su integridad territorial, es decir, que de lo que hoy es Venezuela surjan al menos tres nuevos países extraños y enemistados entre sí. De ése es el tamaño del fin ulterior de este perverso plan: la disolución definitiva, y de una vez y para siempre, de Venezuela. Tipo Yugoslavia.
Se necesita afirmar ante la opinión pública mundial que la Revolución Bolivariana tortura, en especial en víspera de la presentación de un susodicho informe de una funcionaria de la ONU, cuyo contenido de antemano ya conocíamos, pero que habría de ser respaldado con un antecedente desgraciado, con mucho acompañamiento mediático, y mucha hipocresía y doble moral, que no se “prestara a ninguna duda”. Eso lo vimos con la muerte reciente de uno de los implicados en dicho plan, cuyo prontuario, además de ser banalizado, desdeñado y ocultado por los medios, del porqué este ciudadano se hallaba detenido, “desapareció” para esa misma opinión pública mundial, ante el hecho mismo de su muerte. “La muerte absuelve”, pareciera ser una nueva filosofía de la canalla mediática.
No conforme con eso, a nuestro segundo principal dirigente se le “lleva” un tubazo periodístico, acerca de la detención de un peligroso terrorista, “vinculado” a este mismo plan golpista en marcha. Y aquí entra en escena el caso de José Ramón Rodríguez Rojas. Miren todas las aristas que se desprenden de este caso. Nuestro segundo principal dirigente no es nuestro segundo principal dirigente únicamente; es el hombre de mayor conexión y arraigo con nuestras bases duras, es el vaso comunicante vital del chavismo patria o muerte. ¿Y ese peligroso terrorista detenido saben qué resultó ser? ¡Un dirigente histórico de la Liga Socialista en el estado Carabobo, y un militante bolivariano conocido y reconocido por muchos altos y medios dirigentes de izquierda en este país! Yo mismo sin saberlo, lo tengo entre mis amigos de facebook, que él comparte mis escritos por aquí. ¿Qué se busca con esto? El objetivo es claro. Romper la unidad a nivel del chavismo duro. Que nos peleemos con el Presidente de la República. Que nos peleemos con Diosdado. Aquí estamos en una situación semejante a la que vivimos con la deportación a Colombia de Joaquín Pérez Becerra. No les demos el gusto, camaradas. No nos prestemos a ese plan, en el que nos metieron con esta acción infame.
El caso de José Ramón Rodríguez Rojas se tiene que aclarar y a la brevedad posible. Que se desmonte este falso positivo orquestado desde la más asquerosa podredumbre enquistada en los cuerpos de seguridad. ¿No les parece extraño, que todo haya ocurrido con celeridad y antes de la presentación de ese susodicho informe?
La Revolución Bolivariana no tortura, la Revolución Bolivariana no persigue revolucionarios. No es política de Estado ninguno de estos dos lastres. Pero los cuerpos de seguridad tienen que revisarse a fondo, no basta con cambiar a un director traidor y denunciarlo públicamente, esa traición del máximo jefe (léase, Rodríguez Torres, Carvajal, Cristopher, etc), es la punta de un iceberg, el cual es responsabilidad de la Alta Dirección Político-Militar de la Revolución cuantificar la magnitud de su tamaño y desintegrarlo en el inmediato plazo. ¡Revisión profunda ya!
Camaradas, es hora de la unidad de los revolucionarios y de las revolucionarias. Que sirva el caso de José Ramón Rodríguez Rojas para mirarnos en su propio espejo. Mañana puede ser alguno o alguna de nosotros o de nosotras. En unidad podemos entre-acompañarnos y activar la solidaridad tal cual hoy lo hemos hecho con él. Desunidos y desunidas, no.
Este caso es la mejor demostración de que estamos en presencia de una lucha de clases, y que el enemigo usa todas las herramientas que tenga a su disposición.
He aquí mi posición pública ante este lamentable caso.
Acarigua, 5 de julio de 2019