FELIPE HERNÁNDEZ G.*

El Dr. Miguel Peña, figura principalísima en el movimiento separatista de Venezuela de la Gran Colombia (1830), jugó un muy destacado papel en las luchas por la independencia y, junto con Bolívar, Miranda y otras personalidades del momento, formó parte de la Sociedad Patriótica de 1811 para popularizar la idea de la independencia y acelerar su proclamación.

Doctor en Jurisprudencia Civil y uno de los hombres de mayor inteligencia y conocimiento de la época. Luego de la Capitulación de Valencia después de 21 días de resistencia (del 19 de julio al 9 de agosto de 1814), y, ante el desconocimiento de la misma por parte de José Tomás Boves; entre los pocos que tuvieron la suerte de escapar de aquella matanza colectiva estuvo el Dr. Miguel Peña,“Gobernador Político de Valencia, quien junto con Juan de Escalona habían sostenido el sitio y defendido la ciudad”.

Milagrosamente escapó de la degollina ordenada por Boves y, una vez huido, debió refugiarse en varios escondites, entre ellos, en una cueva, y en esta, protegido por amigos patriotas, se mantuvo durante varios meses, para poder salir de ahí disfrazado con una larga cabellera y luenga barba, y así emprender su marcha hacia los llanos de la República en pos de los restos del ejército patriota que se mantenía en núcleos de guerrillas a las órdenes del general Pedro Zaraza.

Uno de los pocos historiadores que recogen este singular hecho histórico es don Lorenzo Zaraza en su obra “La Independencia en el Llano” (1933); donde expone que el Dr. Peña escapó “trajeado de orate, con larga chiva y cabellos, un enorme rosario, calzado de cotizas o sandalias, vestido de cura y sombrero... y fingiéndose predicador misionero se internó en el Guárico en busca del Jefe Patriota”.

En los pueblos por donde pasaba en su peregrina marcha, dada su extraña locura y su conducta pacífica e inofensiva las autoridades no le hacían mayor caso, dándole la debida protección para que no le hicieran daño, dejando en ellos el recuerdo de sus prédicas, aunque algunos niños y adolescentes le gritaban por las calles: ¡El loco! ¡El loco! Y le arrojaban piedras. Así, en su largo y duro peregrinar, en aras del ideal republicano, llegó a Valle de la Pascua, probablemente, en los últimos días del mes de agosto del año 1815, encontrando al pueblecito ocupado por tropas realista comandadas por el español Manuel García de Luna, quien tenía como rehén al hijo varón de Pedro Zaraza, de nombre Pedrito Zaraza Arzola, apresado y retenido por las tropas de aquel en Medrano el 9 de agosto pasado [el morichal de Medrano en jurisdicción de Santa María de Ipire, donde el 09/08/1815 el español Manuel García de Luna derrotó al comandante patriota Basilio Belisario].

Una vez en Valle de la Pascua, Miguel Peña deambulaba por sus calles, vestido con sotana, cotizas, sombrero, rosario, larga cabellera y barba; predicando extravagancias, singular conducta que hizo que le llamaran “El cura loco’’... y como nadie lo reconocía bajo el disfraz de sacerdote perturbado, el jefe realista nunca llegó a sospechar quien era, ni le prestaba atención, de manera que salía libremente del pueblo y volvía a entrar a toda hora y sin ningún obstáculo.

En estas idas y venidas diarias, “procurando saber con certeza donde estarían las guerrillas patriotas, siempre con el oído atento pero sin preguntarle a nadie... para no hacerse sospechoso, llegó cierto día hasta las afueras de la población, por los lados de La Vigía en el camino del [caserío] Jácome, encontrándose con un joven... zambo de corporatura atlética, armado de sable y trabuco que cabalgaba un brioso caballo... y veía con mucho cuidado y recelo hacia el poblado y sus alrededores; esto le hizo comprender por la clase de uniforme que llevaba... que no era de la fuerza acantonada en la plaza, aunque el joven soldado le dijo que era de aquellas tropas...”.

Seguro que aquel soldado no era de la fuerza enemiga, el Dr. Peña le dijo: “Negro tú no eres de la tropa de la plaza, pues ya la conozco a toda...”. Ante esta observación, se alejaron algún trecho hasta donde se encontraba otro joven a caballo, armado del mismo modo y que se mantenía al acecho para no dejar sorprender al compañero. Los dos guerreros resultaron ser los oficiales patriotas: Juan Antonio Moronta natural de Valle de la Pascua y Faustino Sánchez de Tucupido, de la tropa del Gral. Pedro Zaraza. Una vez reunidos, Moronta le dijo a Sánchez, “Aquí están las noticias que buscamos... este capuchino nos las dará muy cabales...”.

Ante tales circunstancias, Peña no necesitó más datos para convencerse que aquellos dos guerreros eran espías patriotas. Emprendieron la marcha... y, “muy entrados en la llanura y a la vista del cerro de Tucusipano [inmediaciones del Orinoco medio en jurisdicción del municipio El Socorro]... se les identificó, diciéndoles que él era el doctor Miguel Peña, que venía procurando una reunión con el jefe patriota Pedro Zaraza, pero que los peligros de la empresa en lugares que le eran desconocidos, lo habían hecho adoptar aquel disfraz para no perecer...”, ante tal información, los citados militares“lo condujeron al pueblo de Iguana”. Al llegar al campamento de Zaraza, el oficial Moronta hizo la presentación... Peña se sumó a las huestes del Gral. Pedro Zaraza, sirviéndole como secretario y con su espada como compañero de armas entre los años 1815 y 1816.

Su actuación durante ese tiempo al lado del adalid guariqueño, evidencia la confianza por su seguridad personal dentro de sus filas y las condiciones morales y patrióticas del egregio prócer, de quien el historiador Eloy González escribió lo siguiente: “Peña tenía el alma jacobina e inquietante de la asonada. Tenía numerosas y peligrosas armas, era terrible intrigante. Largos e ilustres servicios a la causa y en la lucha por la independencia, extensas y poderosas relaciones en la sociedad y en la política; un gran talento, una potente inteligencia ampliamente cultivada, brillante capacidadvictoriosamente ejercitada en las prácticas del parlamento, en las controversias del foro y en las actividades de la magistratura: fecundo en los recursos del debate, ardoroso en la polémica, apasionado en sus causas personales, sofista habilísimo, dialéctico elocuente, vasta erudición jurídica y gallarda preparación literaria”.




REFERENCIAS

BECCO, Horacio Jorge. (1988): Pensamiento político de la emancipación venezolana. Caracas; Fundación Biblioteca Ayacucho.
ECARRI BOLÍVAR, Antonio. El baile de Boves en Valencia en la biografía de Miguel Peña... Valencia: El Carabobeño, 27 febrero 2011.
FERNÁNDEZ, Américo. (2013): Cronología de Venezuela. Muerte de Miguel Peña… sábado 10 de agosto de 2013. https://cronologiadevenezuela.blogspot.com/2013/08/muerte-de-miguel-pena.html

GONZÁLEZ, Eloy Guillermo. (1968): Al margen de la epopeya. Caracas: Banco Industrial de Venezuela.

HERNÁNDEZ G. Felipe. (s/f): Historia Económica, Política y Social del Guárico. Inédito.
MARÍN, Alfonso. (1988): “Miguel Peña”. Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas: Fundación Polar. Editorial Macpecri. pág. 67.
MIJARES, Augusto. (2007): El Libertador (tomo I). Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.
ZARAZA, Lorenzo. (1933): La Independencia en el Llano. Caracas: Editorial Élite. pp. 135-140.

*UNESR/Cronista Oficial del Municipio Leonardo Infante-Guárico // fhernandezg457@gmail.com
Valle de la Pascua, viernes 22 de agosto de 2019.