Fuente: El Clarín

Contra los pronósticos, el oficialismo logró emparejar la elección hasta terminar en un empate técnico con Luis Lacalle Pou. ¿Qué pasó?

Uruguay amaneció este lunes todavía conmocionado por los resultados del balotaje presidencial del domingo. La extrema paridad entre Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, y Daniel Martínez, del Frente Amplio, hizo que la Corte Electoral anunciara que era imposible proclamar un ganador hasta tanto no se hiciera el recuento definitivo. La situación es inédita en la historia política contemporánea del país, y recién se estima que el viernes próximo se conocerá quién será el próximo presidente. El desenlace llega como una sorpresa, luego de que las encuestas a lo largo de la campaña apuntaron siempre a un triunfo del Partido Nacional y la coalición multicolor. ¿Cómo hizo el Frente Amplio para recuperar el terreno perdido?

Hay que decir que la escasa diferencia entre ambos fue una sorpresa sólo para quienes se habían quedado con las últimas encuestas publicadas la semana pasada. A lo largo del domingo, los integrantes del Frente Amplio afirmaban que sus sondeos hablaban de una elección muy reñida, con una diferencia que oscilaba entre 1 y 2 puntos, y que habría que esperar hasta el final para conocer el resultado final. “Va a ser una elección voto a voto”, aseguraban. El martes va a comenzar el recuento para ver en cuánto queda el número final, pero se estima que el oficialismo necesita cosechar más del 90% de los votos observados para triunfar. En la primera vuelta, se quedó con alrededor del 26% de esos sufragios.

Según una información aparecida en el diario El Observador, Luis Lacalle Pou no logró convencer a cerca de 140 mil uruguayos que en la primera vuelta habían votado a algunos de los otros partidos que ahora formaban parte de su coalición. Todos esos votos parecieran haberse ido a la fórmula de Daniel Martínez y Graciela Villar, que cosechó alrededor de 225 mil votos más de lo que había logrado reunir en la primera vuelta.