A veces los dibujos animados pueden convertirse en auténticas instituciones del séptimo arte como es el caso de el conejo de los Looney Tunes que ha acompañado a niños (y no tan niños) a lo largo de generaciones.

Considerado el personaje animado más importante de todos los tiempos, un honor que comparte con Mickey Mouse, la celebración del «conejo feliz» que nació en 1940 incluye desde una nueva serie hasta una exclusiva colección de sellos diseñada por el Servicio Postal Estadounidense.

Y es que pocas son las personas en el mundo que no han visto al conejo en alguna de sus aventuras, zanahoria en mano y saliendo airoso de cualquier enredo tras pronunciar su mítico saludo «¿Qué hay de nuevo, viejo?», que ahora cobra más sentido que nunca.

Como tantas cosas del cine del siglo pasado, el nacimiento de Bugs Bunny fue bastante casual y tomó forma con el tiempo.

La Warner Bros necesitaba un nuevo enemigo de Porky para un corto de los Looney Tunes que acababan de presentar al Pato Lucas en su anterior entrega y los dibujantes Cal Dalton y Ben Hardaway imaginaron un conejo que en lugar de escapar de su cazador, llegaría a enloquecerlo.

Pero ese alegre animal, bajo y rechoncho, que apareció en el corto «Porky’s Hare Hunt» de 1938 -y algunos dicen que imitaba a otro personaje de Disney- se parecía muy poco al conejo actual referente de los dibujos animados.

Fue en 1940 cuando Bugs Bunny tomó su personalidad y forma definitiva, después de que Tex Avery lo incluyera en «A Wild Hare» como un descarado animal que salía de su madriguera para preguntar a su cazador «¿Qué hay de nuevo, viejo?».

Obsesionado con las zanahorias, ágil, desvergonzado y repetidor de frases de Groucho Marx, así era el personaje que se cruzó con el cazador Elmer Gruñón y con el que comenzó una persecución que ha encandilado a la audiencia década tras década.

Desde entonces, Bunny ha aparecido en cientos de dibujos, películas, series de televisión, videojuegos, parques temáticos, galas de premios… hasta el punto de llegar a ser la novena personalidad más representada en el cine, según el libro Guinness de los Récords.

Tiene su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, industria donde compartió pantalla junto al gigante del baloncesto Michael Jordan en «Space Jam» (1996) y con su mayor rival, Mickey Mouse, tras un acuerdo de Warner Bros. con Disney que obligaba a ambos a salir siempre juntos en las escenas de «Who Framed Roger Rabbit» (1988) para no robarse protagonismo.

«Creo que Bugs Bunny gusta a todos porque su personalidad es un poco como nos gustaría ser: Siempre es el más listo de la habitación, quien dice lo más cómico en el momento oportuno… Hay algo de su personalidad que conecta con todas las culturas y generaciones», argumenta el animador Peter Browngardt.

Browngardt ha sido el responsable de crear una nueva tanda de cortos animados de los Looney Tunes para la nueva plataforma HBO Max que ha llevado a Bugs Bunny a la era del «streaming».

«Miramos mucho sus cortos originales, queríamos ser lo más fieles posibles a los personajes, especialmente con Bugs Bunny, y el resto del reparto que son algunos de los dibujos animados mejor creados nunca», asegura.

Browngardt insiste en que los dibujos animados no son necesariamente «algo de niños», ni la parte pequeña de la industria cinematográfica y la fuerza del personaje estrella de la Warner Bros. durante 80 años lo demuestra.