Luis Fuenmayor Toro

“Extraño apellido, Zarichta, el de este profesor universitario”, pensé mientras leía con interés sus notas sobre la paz y la guerra, presentadas en párrafos cortos conclusivos, muy fáciles de leer y que además invitaban a ser leídos, por la manera intrigante en que se los presentaba, para estimular la curiosidad del lector por la materia informada. Era por allá en 1992, hace ya casi 30 años, una época además muy agitada, donde se descomponía aceleradamente el modelo político venezolano iniciado en 1958 y la sociedad se movilizaba en búsqueda de nuevos destinos.

“Que trabajo tan meticuloso de recolección de información tan diversa”, me dije, mientras continuaba la interesante lectura de innumerables citas, que reunían hechos, datos, cifras, fechas, comparaciones y breves comentarios del autor, sobre aspectos importantísimos del acontecer mundial, estrechamente vinculados con los conflictos planetarios. Muy útiles, además, para quienes como yo tienen, como casi única afición, la actividad de escribir permanentemente y sobre muy variados temas.

Somos, porque Fredy Zarichta también lo es, “escribidores” de oficio, que no escritores, pues éstos son realmente los profesionales de la escritura, los estudiosos de la materia y los virtuosos del lenguaje escrito. Reservo esta denominación para hombres como García Márquez, Humberto Eco, Vargas Llosa, Rómulo Gallegos, Julio Cortázar, Pablo Neruda, entre muchos otros. Y para nosotros, encontrar estas citas todas juntas, en un libro, esperando que alguien las descubra, las lea y haga el mayor uso de ellas, las disemine a los cuatro vientos, es algo no sólo interesante sino prácticamente una obligación con nuestros lectores.

“¿Sabía usted que…?” era el nombre de aquel libro que leíamos y que se convirtió de inmediato en una fuente de consulta frecuente en el abordaje de distintos temas. Como lo hicimos con sus escritos del mismo nombre en la prensa, que de allí en adelante siempre revisaba. Pensé que me agradaría conocer al autor, aunque no me planteé buscarlo de inmediato en Mérida en los círculos cercanos a la Universidad de Los Andes donde se desenvolvía.

Pero sí escribí sobre lo que había leído y elaboré un artículo sobre “Las guerras y sus consecuencias”, que publiqué en el diario El Globo el 24 de julio de 1992, en el que analicé el tema de la carrera armamentista y el de la posibilidad de una guerra nuclear, problemas que pensábamos, equivocadamente, estaban a punto de ser superados por la humanidad, al haber desaparecido la Unión Soviética del escenario mundial.

También nos paseamos por el armamentismo en los países subdesarrollados, la amarga situación, aún vigente y más grave cada vez, del pueblo palestino, asediado por los neofascistas de hoy, y la situación de la atribulada Panamá, ocupada ilegalmente, después de una bárbara invasión y del secuestro de su Presidente, por el ejército estadounidense, en clara demostración de su carácter interventor y neocolonialista.

Situación también plenamente vigente hoy, ya no en Panamá, sino como posibilidad de ocurrir en Venezuela, donde sectores extremistas anti nacionales tienen una campaña intensa desde hace 5 años, en solicitud de una intervención que llaman humanitaria de fuerzas militares extranjeras en nuestro país. Y todo ello fue estimulado por aquella lectura del libro de Fredy Zarichta, de la que utilicé sólo una parte relativamente pequeña.   

Tiempo después conocí a Fredy, con quien, a lo largo de los años, aprendí lo que la palabra amistad puede llegar a significar. Es nativo de Montalbán, estado Carabobo. Hijo de una educadora venezolana, Herminia Pacheco, y un inmigrante polaco, Estanislao, quien desde muy joven se vio envuelto en la Segunda Guerra Mundial, estuvo preso en Siberia por 3 años, sirvió en África con el ejército inglés y vino a Venezuela como refugiado durante la Presidencia de Medina Angarita. De él hereda Fredy su extraño apellido y también el apodo con que es conocido entre sus amigos: el polaco, además del amor por Venezuela.

Fredy ha sido un permanente activista por la paz y la justicia. Ha participado en distintos encuentros internacionales organizados por el Consejo Mundial de la Paz y ha intervenido en la pacificación de países como El Salvador. Es un defensor del derecho de todos a tener distintas posiciones políticas e ideológicas, independientemente que no coincidan con las suyas.

Ha sido además un consecuente seguidor y propagandista de nuestro trabajo político e ideológico y un defensor de la justicia en las relaciones sociales, hasta en las más elementales expresiones de las mismas.

Se trata de todo un personaje: hiperkinético, conversador, laborioso, luchador social, revolucionario, agradable, comprometido con la defensa de los derechos y el bienestar del pueblo; hombre desprendido de eso que conocemos como bienes materiales, organizador, de buenos sentimientos. Su actitud nos reconcilia con la raza humana y nos hace no perder las esperanzas sobre la posibilidad de construcción de un futuro distinto para los venezolanos.

Fredy es una persona ágil, lista para el trabajo o la lucha, comprometido y dispuesto a dar lo mejor de sí mismo en las tareas más nobles, sin importar su simpleza o complejidad, en función de la liberación de nuestro pueblo y del mejoramiento de sus condiciones de vida y desempeño. No en vano ha sido muchas veces agredido, hostigado y perseguido por quienes utilizan su poder para la arbitrariedad, el sometimiento, la impunidad y la codicia.  

 

Hoy nos presenta parte de su obra recolectora y difusora de información en una publicación virtual. Un libro electrónico con el mismo nombre del ya publicado a finales de los ochenta del siglo pasado: ¿Sabía usted que…? En esta ocasión ayudado en su total diagramación por una de sus hijas: Yanina Zarichta, profesional especializada en el área.

Para mí es un gran honor prologar esta nueva publicación del polaco, la cual ve su luz gracias al Consejo Legislativo del Estado Mérida, por lo que se le agradece a su Presidente Jesús Araque.

Estoy seguro que los lectores calificarán el contenido de esta publicación como de gran importancia, de fácil y agradable lectura, y estoy también convencido que para muchos se transformará en material obligatorio de consulta, debido a la muy variada información contenida. Bien venida pues sea esta obra de Fredy Zarichta, mis mejores deseos por su éxito editorial, mis felicitaciones al autor y nuestro agradecimiento por poner a nuestra disposición un libro por demás interesante y útil.