Voy a comenzar esta conversación, señalando la urgente, necesaria e impostergable reivindicación del maestro, que tanto ha sido soslayada y teñida de indiferencia y demagogia. Con un escandaloso bajo salario, que ni en cien años, le permitirá una vida, sin las carencias abrumadoras de su existencia. No vamos a discutir el ya gastado argumento de que: " Es el salario, lo único que preocupa a los maestros", eso es un mal chiste. Vivir en este país y en cualquiera, sin un salario digno, es una quimera. 


Siempre se repiten las mismas sentencias: El maestro, tiene fallas, muchos están mal capacitados, muchos son de quince y último, muchos llegan al magisterio sin vocación, etc, etc. Se aceptan las fallas; pero: Qué estamos haciendo, que hemos hecho, para que esto cambie? Cómo puede hacer un docente para costear su capacitación? Esa respuesta, no llega desde ningún ángulo, y ello mata el interés de los que están y de los que quieren incursionar en el maravilloso campo de la docencia. 

III 

El maestro, no puede ser sustituido; debe ser instruido, motivado, repotenciado, reivindicado, dignificado. Se alega que nuestra educación es de baja calidad, porque los docentes no están suficientemente capacitados, pero se olvida que es urgente, invertir con responsabilidad en la capacitación intelectual del maestro y eso se logra indefectiblemente, mejorando su poder adquisitivo, para que este pueda accesar a otros niveles de preparación académica, que le permitan obtener nuevos recursos didácticos y pedagógicos que le sirvan de herramientas para el quehacer educativo y por ende adquirí una mejor calidad de vida, lo que es vinculante con su oficio docente. Estos tiempos de pandemia, obligan al uso de herramientas telemáticas para sustituir al maestro en aula. Pero, es bueno recordar, que en el proceso de enseñanza- aprendizaje, el maestro, debe estar frente a frente con sus estudiantes, para que lo pedagógico, tenga sentido y escénica; ese es el único camino para alcanzar la pretendida excelencia educativa, que se teoriza, sin el maestro como líder de ese proceso. 

IV 

No me queda la menor duda, es con un salario digno, como se puede lograr un mejor maestro, sacarlo de la pobreza en que el sistema lo ha sumergido, con intensión o sin ella, reconociéndole, no con palabras vacías, el lugar que se merece en los destinos del país, dándole el valor trascendente de su influencia en la formación integral de los estudiantes; de seguro, tendremos maestros de calidad. 


Si el maestro habla de salario, se repite hasta el hastío, que es un pesetero, porque la consigna es que este debe conformarse con una vida de carencias que en nada justifica el esfuerzo y el tiempo invertido para titularse y luego desarrollarse profesionalmente. No creo necesario que la remuneración que reciben los docentes deba ser discutida en una "mesa de trabajo"; basta solo hacer cuentas, para percatarse de lo injustamente valorado que es el trabajo docente. El docente es un ser abnegado, pero no por ello debe ser reducido a la más infame pobreza. No son migajas lo que un docente requiere, son mejores condiciones de vida, para que este pueda cumplir eficientemente la labor que ha escogido; como lo es la formación de presentes y futuros ciudadanos. En tu día, maestro, anímate, reflexiona sobre ti y recuerda, eres un modelo. Felicidades. 



Salomón S. Martínez H. 
Docente, Abogado y Periodista