¡Corruptos Care' Tabla!

Por: Deisy Viana 

#DéjameContarte que vivimos tiempos apocalípticos que nos dejan como única alternativa confiar solamente en Dios, ya que no se sabe quién es quién, les vemos las caras pero sus corazones son de piedra, pura maldad; andan por ahí llenos de jactancia o aparentando falsa humildad, pero en el fondo harina del mismo costal, seres corrompidos y sin moral. 

El poder de la justicia en las manos de injustos que velan por sus propios intereses escondidos tras una fachada de falsedad ¡no les da pena!; el sobrepeso de un país sometido a una dolarización de facto sobre los hombros de los más débiles que sobreviven "aguantando la pela" mientras que ellos hacen de las suyas doblegando la confianza que les fue otorgada pagando con traición y deslealtad, burlándose del dedo que los eligió para cumplir una misión con vocación de servicio. 

Todo un desfile de máscaras, lobos con pieles de oveja capaces de engañar a los más sabios y entendidos, pero, como solo la perfección es perfecta y la verdad es como la luz de un candelabro encendido que no se puede ocultar, siempre prevalecerá, porque los crímenes perfectos no existen y aunque la justicia sea ciega su brazo es largo. 

Son monstruos de la codicia los que guían su accionar sin importar los perjuicios que le generen a una sociedad que trabaja, lucha, se esfuerza, pero que a ellos no les importa porque son indolentes e inconscientes del daño que su avaricia va causando a su paso mientras lo pudren todo con sus antivalores.

Los peces que nadan libremente creen que nunca serán atrapados por la red de la justicia, pero todo cae por su propio peso, la vida no se queda con nada, devuelve todo lo que se cultiva multiplicado, tanto lo bueno como lo malo. 

Que esas frutas podridas no pudran los buenos frutos, que el virus de su corrupción no siga contagiando a más gente de todos los contextos sociales, esos de valores frágiles que viven errados pensando que "hay que robar también",  no son mas que unos especuladores, usureros, pichones de corruptos a quienes no les importa contribuir con los males que carcomen nuestra sociedad; y ese estilo no forma parte de nuestra idiosincrasia, no nos pertenece, nosotros somos gente noble, solidaria, respetuosa, serviciales y "echada para adelante". 

Nos hace falta volver a nuestras raíces, recordar la esencia que nos identifica; callar es ser partícipes de la complicidad. Es tiempo de reflexionar, quitarle la venda  de los ojos a la justicia para que continúe sacando a la luz pública la verdad duélale a quién le duela; caiga quién caiga; urge mano dura contra los rapaces corruptos care' tabla, sacarse los miedos y denunciar a diestra y siniestra a esos delincuentes de todos los niveles que disfrazados siguen empeñados en  desangrar la Patria.