Tanatofobia, Fumigando la Psiquis Social

Por: Deisy Viana

#DéjameContarte que esa tragedia mundial que nos ha cambiado la "normalidad", dando un stop al mundo entero al frenar la economía, el mundo del espectáculo, la forma de hacer política, cambiando por ende los estilos de vida en todos los estratos sociales y que además está arrebatando vidas a diestra y siniestra vistiendo de luto multitud de hogares, es un tema digno de análisis profundo.

Ver los estados de nuestros conocidos y sus historias en las redes sociales con lazos negros eriza la piel; tener conocimiento de que el virus se ha llevado a varios miembros de una misma familia resulta aterrador. Lo que significa que el impacto psicológico de la pandemia continúa carcomiendo la psiquis social promoviendo por un lado la "tanatofobia" o miedo a morir y paradójicamente la conducta negligente de muchos que sin conciencia, aún manifiestan frases como: ¡Eso le da solo a los mayores! ¡De algo se va a morir uno!¡Si me voy a morir que me muera! Estos últimos piensan así porque están sanos o asintomáticos y pueden respirar, pero ¿si les faltara el oxígeno, razonarían igual?

Otro aspecto digno de análisis es que, muchos trabajadores y trabajadoras de la salud han fallecido y otros ya han perdido a algún ser querido por COVID-19. Ellos cumplen con su deber con la inmensa preocupación de contagiarse, además viven con el miedo de llevarse la enfermedad a casa, y afectar involuntariamente a algún ser querido, esto evidentemente genera un gran desgaste emocional y psicológico para estos hombres y mujeres, seres humanos que sienten y padecen.

Al contrario de los "psicópatas suicidas" que irresponsablemente continúan saliendo a la calle sin motivos, efectuando reuniones absurdas, fiestas clandestinas, actividades sin sentido que multiplican las cadenas de contagio, violando además, toda medida de prevención de transmisión del virus.

Esta pandemia no tiene nada que ver con el "tanatoturismo," el deseo de conocer lugares marcados por la muerte, ni es una película de ficción con sus escenas irreales donde el protagonista nunca muere. En esta película el escenario es el día a día y los actores principales somos cada uno de nosotros. Pero también podemos ser los guionistas y escribir nuestra historia, pero para eso, hace falta conciencia.

Aunque parezca crudo, necesitamos cultivar la conciencia de muerte como algo natural para ayudarnos a vivir.  Saber que todo se acaba puede llegar a ser una fuente inagotable de emociones que incluyen temor, angustia, incertidumbre e incluso fobia. A todos nos llegará el día final, inevitablemente, de una u otra manera, por lo que es importante no invertir el pensamiento en esta etapa que aún no llega y ser conscientes del momento presente para disfrutarlo valorando la vida,  todo lo que ella nos brinda y sobretodo cuidándola.

Debemos comprender el derecho al duelo de quienes han sufrido alguna pérdida, entender sus tensiones, respetar el tiempo que necesitan para reorganizar emocionalmente sus vidas y brindarles todo el apoyo moral y solidaridad para que se sientan acompañados en su dolor. Lo que menos requieren son señalamientos, etiquetas y juicios de valor porque les dio Covid-19 y  "nos van a contagiar su lepra" !rápido, que alguien los fumigue! 

Nada se gana con caer en los descuidos creyendo que "eso nunca me va a pasar a mí", pero cuando fallece algún vecino, llega el miedo al contagio, el miedo a morir aderezado con discriminación, sumado a las exigencias de una fumigación en la zona para evitar el contagio. Tal vez si hace falta una fumigación y es en la conciencia de los negligentes.

Mientras tanto la sombra de la muerte deambula por ahí con su rostro multiforme, las preguntas sin respuesta desde el origen de la humanidad siguen latentes así como el temor a si hay o no un más allá. Pero, existe una esperanza; alimentar la fe de que pronto esta plaga pasará, practicar la obediencia, las enseñanzas de amor al prójimo y a nosotros mismos que nos dejó el único, el autor y consumador de la vida, vencedor invicto de la muerte, Jesús, el Hijo de Dios.