¡NO ME HABLEN DE POLÍTICA!
Por: Deisy Viana

#DéjameContarte que muchas personas piensan así, pero tal vez no sea su culpa; es que sencillamente desconocen o no saben bien qué es política. Y no es de extrañarse, porque históricamente hemos sido víctimas de un desfile de personajes que ha basado su discurso en sus intenciones personales y la de los grupos a los cuales pertenecen, quienes buscan saciar sus interéses particulares por encima del bienestar del pueblo.
 
¡Pero no!, la política no se trata de ofrecer villas y castillos, ilusionar a la gente con discursos demagógicos, falsas promesas o aprovecharse de la esperanza de las masas por una vida mejor. Si ya has leído hasta aquí, permíteme explicarte brevemente sin caer en filosofías o teorías complicadas y luego puedes sacar tus propias conclusiones.
 
De la mayoría de las prácticas que ejercemos en nuestro día a día hemos heredado muchas cosas de la cultura antigua de griegos y romanos; entre ellas el lenguaje, así como la palabra: "POLÍTICA" su origen procede de la lengua griega: "POLIS" que significaba la ciudad autónoma, compuesta de ciudadanos libres con derecho y obligación de intervenir en el destino de la comunidad. Los romanos la llamaban "civitas" y de ahí provienen los vocablos: CIUDAD, CIUDADANO, CÍVICA, entre otros.
 
Por lo tanto, la política es el fenómeno del interés público, la misión de la ciudad y de cada uno de los que la componen, es toda práctica desarrollada, que de manera organizada permite que se forjen los destinos de un pueblo.
 
Es decir, es la comunidad responsable ejerciendo sus derechos y deberes a través de la participación, practicando valores, superando dificultades, atendiendo necesidades, trabajando por fines comunes a favor del desarrollo de todos y todas. Ese quehacer se llama política.

En tal sentido, todas las personas ejercemos la política desde el mismo momento en el que nacemos haciendo uso del derecho inviolable a la vida, a un nombre, a tener una familia, a educarnos, gozar de salud y demás derechos establecidos en el ordenamiento jurídico, por lo tanto, le guste o no, todos somos seres políticos, porque somos parte de una sociedad.
 
Entonces, ser político no es defender ningún fanatismo, ni formar parte de algún partido, ni mucho menos protagonizar un discurso demagógico; pero, cuando las personas negadas ceden sus espacios y no participan ni siquiera siendo parte de una oposición que razone, entonces les abren paso a los oportunistas que se aprovechan para convertir la política en otra cosa, es allí donde nace la "POLITIQUERÍA" la cual es la corrupción de la POLÍTICA.
 
Cuando la ciudadanía no se preocupa por el bien común, por desarrollar planes que mejoren la calidad de vida en todas sus dimensiones, en lo económco, social, educativo, cultural... también se cae en politiquería. Por eso hay tanta gente que lamentablemente no quiere saber nada de partidos o política, porque desean más honestidad, más orden, oportunidades de trabajo, decisiones contundentes que influyan positivamente en lo económico para poder garantizar su sustentabilidad y sostenibilidad en la sociedad y menos bla, bla, bla...
 
La gente escucha y observa cómo algunos se pelean los puestos y los cargos valiéndose de cualquier estrategia, haciéndose oposición unos de los otros cada quien por sus propias razones; entonces la apatía aumenta, se culpa a la política, se incrementan los vicios, hacen creer que el gobierno lo hará todo, el ambiente se envenena; mientras, un remanente comprometido se esfuerza trabajando para que la politiquería no acabe con la política. 
 
Aclarados los términos, decida usted a favor de ser parte del desarrollo de políticas que beneficien esta sociedad de la que todos y todas formamos parte, que clama a gritos porque unidos forjemos nuestro destino en el marco de la paz, la justicia y el bienestar tal como lo reza nuestra carta magna; no se autoexcluya, participe, haga su parte y tránquele el juego a los practicantes de la politiquería barata que a nadie engaña.