Ganar elecciones se ha vuelto difícil. El proceso interno que realizó el Psuv lo demostró. La mitad de los cargos a elegir no se anunciaron en un primer momento. La poca valoración demostrada por las ofertas electorales prendió las alarmas.

La crisis no es exclusiva de los rojos. En la apertura de los diálogos en México, el representante de una de las oposiciones Gerardo Blyde, expresó una frase lapidaria:

“Lo cierto es que, entre esas dos aceras (oposición y gobierno), en donde cada parte sostiene narrativas diametralmente contrarias, está una calle llena de ciudadanos desesperanzados y sufriendo”.

Discurso

En ambos sectores, se continúa observando un discurso obsoleto, viejo, fuera de lugar, repetitivo y sin argumentos.

La oposición centra su ataque en Maduro y fustiga a quienes votan por este. Es la única oposición que se burla y ridiculiza al votante que necesita para ganar.

El chavismo por su parte, repite el mismo discurso de hace cinco años. Sigue patinando en la guerra económica y el imperialismo.

La excepción

Hay que reconocer que en ambos sectores existen líderes que superaron este discurso desconectado de la realidad. Dirigentes que lograron interpretar lo que quieren las personas. Pero eso pareciera una minoría.

Historia

Venezuela tuvo un líder de derecha, un agitador de masas. Su nombre era Carlos Andrés Pérez. Formado en la escuela del discurso gestual y la arenga. Ver una campaña de este hombre era admirable.

De CAP y del próximo ejemplo, solo nos referiremos a su liderazgo y su capacidad para arrastrar seguidores, sólo a eso.

Hugo Chávez Frías es el otro ejemplo. Un discurso conectado con lo más sencillo de los sectores populares.

Ni CAP ni Chávez eran productos creados en estudios de grabación. Incluso, con debilidades en su marca, lograron imponerse históricamente con una narrativa vinculada a sus electores.

Candidatos en apuros

Oposición y gobierno ya muestran algunos de sus posibles candidatos y ya existe preocupación.

Se requieren candidatos que  produzcan una emoción en el elector. Que le trasmitan esperanza y emoción.  Que todos lo miren como un líder, incluso, hasta sus adversarios. Pero esto no se está viendo mucho.

Candidatos con plomo en el ala, candidatos, con muchas debilidades, que les cuesta estructurar una frase con sentido, desconectados de sus electores. Que quede claro,  no nos referimos a ningún sector en particular.

Que se requiere

Los candidatos deben entender que no todo radica en una tarjeta fuerte y recursos para movilizar electores. Existen nuevas reglas y nuevos códigos políticos.

La batalla para algunos pareciera reducirse a lo mínimo:

Lograr que el oponente solo movilice el mínimo de electores, para yo triunfar con los mínimos que yo movilice. Así logro un mínimo triunfo con un mínimo porcentaje.

Si quiere conseguir sus objetivos electorales, tiene que dominar las reglas de la nueva política.

Es necesario que cada aspirante a ser gobernante, acepte sus debilidades y trabaje para minimizarlas, mientras mantiene e incrementa sus fortalezas.

Quien gane con 30%, es sólo alguien que apenas, logró la tercera parte del 40% o 60% que acudió a votar.

Comunicación

El discurso debe ser revisado. Algunos carecen totalmente de éste, ganan más votos con la boca cerrada. Se requiere estructurar una narrativa de diálogo y encuentro. Un líder es el que le habla a todos.

Esa manía de parecer un picapleitos o malandro de barrio quedó en el pasado. El líder gana con los votos de sus seguidores y con el respeto de sus adversarios.

El discurso de un aspirante a alcalde no puede ser hueco, es el que más cerca está de los problemas que afectan al ciudadano.

Imagen

La imagen no es sólo vestirse  con ropa de marca, en la política el tema de la imagen va mucho más allá. Más que ropa de marca, es el color y el estilo.

La imagen no es lo que yo creo que soy, sino lo que proyecto. Todo político tiene derecho a construir y reconstruir su imagen. La imagen se cultiva, pues se puede perder en un segundo lo que costó mucho tiempo.

Eduardo Galeano dijo una vez: “Somos lo que hacemos. Sobre todo lo que hacemos por dejar de ser lo que somos”.

Equipo

Si usted decide ser un abanderado, no se conforme con el tradicional “comando de campaña”. Esto no es más que un grupo de personas que se encargan de organizar cosas.

Intente formar un equipo, eso es diferente a un grupo. Intente tener contacto con quienes lo adversan. Usted necesita descubrir por qué lo aman o por qué lo odian. Por qué votarían por usted y por qué no.

Un equipo no es el que me ayuda a conseguir votos, un equipo es el que me conduce a descubrir que quieren mis electores, enamorarlos y convencerlos.

Si usted es un líder, no intente ir adelante, recuerde que también le corresponde ir atrás impulsando a su equipo.

Dice Isaac Hernández un consultor político que “Marketing no es vender, es que te vuelvan a comprar”.

Usted debe hacer que crean en usted. Y por encima de sus errores, bajones, caídas, derrotas, usted debe reconstruirse, renovarse y hacer que lo vuelvan a comprar”.

Pero eso no se logra rodeado de quienes siempre le hablan de lo mismo. Eso no se logra actuando igual. Si desea cambiar y crecer deje de hacer lo que hasta ahora ha hecho sin tener resultados.

Ecuación

1.- Un líder que se convierte en candidato, es una marca o producto a vender.

2.- Esa marca tiene compradores: sus electores.

3.- La marca solo será comprada por quienes crean en ella.

4.- Si quiero hacer que mi marca llegue a otros “compradores”, requiero asesoría y orientación.

5.- Los políticos saben de campaña, logística, movilización, recursos, pero no de marca.

6.- Una marca que requiera ser construida o reconstruida: necesita  de publicistas, creativos, diseñadores, asesores, periodistas, psicólogos, entre otros.

7.- Si su presupuesto es corto, intente entonces  formar un equipo que en medio de una lluvia de idea lo ayude en la construcción de una marca, con los pocos conocimientos que estos puedan tener, pero que tengan, por lo menos un mínimo de estos.

8.– Finalmente: Un líder no siempre dice lo que quiere decir. Déjese ayudar: cállese cuando se lo recomienden y no hable de lo que no sabe.

Los  otros electores

1.- También existen electores que no se compran ni con bolsas de comida ni con dinero.

2.- El nuevo elector se ha despartidizado: Poco le importa los conceptos de derecha o izquierda. Buscan un gerente y líder que le transmita seguridad.

3.- Es cierto, existe un elector que se compra, un elector sin idiología que se enchufa por intereses. Usted decide si es el lider de pocos o de muchos. Usted decide si  logra que sus adversarios le reconozcan su liderazgo, o por el contrario, usted decide si obtine un minmo triunfo con un minimo de apòyo. 

Aclaro

He querido escribir esto, no para referirme a ningún candidato o sector en particular. Puedo ser periodista, pero también soy ciudadano,  apuesto a que nuestros gobernantes, sin importar que sean de  un lado u otro, sean verdaderos líderes que  empujen este país y superemos  la actual situación.

Orlando Medina Bencomo / El Tubazo Digital