Un segundo trabajador de la Casa Blanca, que según informes de prensa podría ser la portavoz del vicepresidente, dio positivo por coronavirus, informaron el viernes funcionarios del gobierno, mientras el presidente Donald Trump intervenía sin máscara en una conmemoración de la Segunda Guerra Mundial en la que estaban presentes veteranos de 90 años.

Un alto funcionario de la administración dijo que un miembro del personal del vicepresidente Mike Pence había dado positivo a un test de coronavirus.

Durante un encuentro posterior con legisladores republicanos, Trump identificó a la persona como «Katie» y dijo que trabaja en los servicios de prensa de Pence.

Esa declaración pareció confirmar múltiples informes de medios de comunicación de que se trataría de Katie Miller, portavoz de Pence y esposa de Stephen Miller, uno de los asesores más influyentes de Trump, con acceso frecuente a la Oficina Oval.

Katie Miller fue vista el jueves mezclándose con funcionarios en una ceremonia al aire libre organizada por Trump y a la que asistieron decenas de personas, incluidas las esposas de Trump y Pence y numerosos funcionarios de alto rango.

Más temprano el viernes, el alto funcionario de la administración dijo que seis personas que pudieron haber tenido contacto con quien dio positivo a la COVID-19 y que debían viajar con Pence debieron abandonar el avión antes del despegue de la Base de Andrews, cerca de Washington.
«Por precaución, revisamos todos los contactos recientes de la persona», dijo el funcionario, quien pidió no ser identificado.

«Es por eso que pedimos a algunos miembros de nuestro personal que se retiraran del avión. Nadie más mostraba ningún síntoma o alguna sensación de enfermedad. Les pedimos que se hicieran las pruebas y que regresaran a sus hogares por precaución».

El jueves, un portavoz de Trump dijo que un miembro del ejército que está en contacto cercano con el presidente, había dado positivo al nuevo coronavirus.

Trump y Pence fueron sometidos a test y dieron negativo. Ambos se examinan a diario.
La secretaria de prensa de la presidencia, Kayleigh McEnany, dijo que no había riesgo de un brote en la Casa Blanca o una amenaza para Trump.

«Hemos tomado todas las precauciones para proteger al presidente», dijo en conferencia de prensa.
La última salida pública de Trump fue en la mañana de este viernes, para conmemorar el 75 aniversario de la victoria aliada sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

El presidente, que con 73 años se encuentra dentro del grupo de mayor riesgo para la COVID-19, se reunió con ocho veteranos de guerra de edades comprendidas entre 96 y 100 años.

Ni él ni los veteranos llevaban mascarillas, aunque el presidente se mantuvo a unos pasos de ellos.
Según McEnany, los veteranos «eligieron colocar a su nación primero. Querían estar con su comandante en jefe en este día trascendente. Fue su decisión venir aquí».
Usar barbijo es un asunto puramente personal, agregó.