Bienvenido 2021 ¿Y ahora qué?

Por: Deisy Viana 


#DéjameContarte que finalizando el 2020 escuché a a alguien decir "vamos a esperar que termine este fatídico año para saber qué nos trae el 2021" Esta frase me hizo reflexionar y en conversaciones consulté con algunas personas al respecto, y efectivamente, todos coincidieron en un sentimiento común: la expectativa. Esta palabra deriva del latín exspectātum, que se traduce como “mirado” o “visto”. Y se refiere a la esperanza, sueño o ilusión de realizar o cumplir un determinado propósito. Lo que significa que, la mayoría no va a llevar a cabo ningún tipo de acción ni va a tomar una decisión sobre algo concreto hasta ver primero "qué sucede." 

El pandémico año que acaba de culminar, dejó la proyección de las expectativas reducidas al "ahora", es decir a la respuesta de lo inmediato: la solución al problema del gas y la gasolina, las deficiencias en los servicios públicos, la renovación de la cuarentena, la eficacia de la vacuna, las restricciones para prevención y atención de un posible rebrote de contagios, el uso debido de la mascarilla, que ya casi nadie usa adecuadamente.

Cada uno de estos aspectos ha influido de manera impactante en las formas de producción y a su vez ha generado múltiples consecuencias económicas que han perjudicado -o en algunos casos frenado- el surgimiento de novedosos proyectos personales o de potenciales empresas, las labores on-line, entre otros. Del mismo modo ha impulsado el nacimiento de nuevos emprendimientos, la creatividad productiva, es decir, la adaptación a los cambios o la llamada "nueva normalidad" que gira alrededor del movimiento fluctuante del dólar que afecta poderosamente el poder adquisitivo en un mercado cotizado en divisas, es aquí donde la crisis entra en acción. 

Es importante recordar que el ser humano es capaz de reinventarse y volver a empezar, se requiere entonces cultivar una actitud resiliente y para este año inédito se deben considerar los siguientes aspectos para hacer de la crisis un mar de oportunidades:

▪︎Evitar el estres y controlar los niveles de suceptibilidad, recordar que la problemática es mundial y que en nuestro caso inciden unas sansiones económicas que por encima de cualquier tendencia política, solo afectan al pueblo en general.

▪︎Contrastar las habilidades propias con las necesidades que demanda el contexto, o sea realizar un diagnóstico que responda a interrogantes como ¿Qué te gusta hacer? ¿En qué eres bueno? ¿Qué necesidades puedes satisfacer en tu entorno? ¿En qué ámbito te gustaría aprender nuevas ocupaciones? A partir de este diagnóstico comenzar a darle forma a esa idea que podría convertirse en una potencial iniciativa para emprender algún negocio o nuevo oficio. 

▪︎ Luego de definir tu diagnóstico, debes adaptarlo a tu realidad y evaluar las condiciones y los recursos con los que te puedes apoyar. 

▪︎ Debes tener la disposición de ir ajustándote al contexto inmediato en caso de que debas ajustar tus metas o tomar decisiones rápidas u optar por planes espontáneos o intempestivos para ir resolviendo en la marcha. 

▪︎Evitar planes sustentados en la antigua forma de hacer las cosas, ajustarlos a corto plazo para evitar posibles frustraciones por los cambios constantes que pueden afectar los lapsos planeados.

▪︎Enfocarte en tu capacidad creadora, en lo que sí tienes, lo que sí puedes hacer, sentir, expresar y compartir.

▪︎ Escucha sugerencias, pero evita el contacto con personas de actitud fatalista, cuida tu autoestima y motivación para que puedas sobrellevar los cambios del porvenir sin que afecten tu actitud y estado de ánimo. 

▪︎Recuerda que a pesar del contexto, la constancia será la clave de tu éxito. Que la desilusión no arrope tu motivación porque comenzar de nuevo, no significa fracasar sino aventurarse en hacer las cosas de nuevo habiendo adquirido aprendizajes y experiencias. 

Ante las expectativas del 2021 mantén presente la convicción de que todo pasa, todo es circunstancial y todo debajo del cielo tiene su hora, por lo tanto, aliméntate de optimísmo y fe, que la llama de la esperanza permanezca encendida y manos a la obra. 

"Si Dios no edificare la casa en vano trabajan los que la edifican; si Dios no guarda la ciudad, en vano vela la guardia" 

Salmos 127:1 del Rey David