Unidos contra Covid-19

Deisy Viana

#DéjameContarte que hasta Dios aborrece la usura como a los usureros. Hoy, el panorama continúa igual que el año pasado: Pandemia y crisis económica; la novedad más resaltante durante esta semana ha sido que redes sociales reaccionaron en contra del presidente  del país denominado históricamente "potencia mundial" cerrando sus cuentas, luego de la ola de violencia vivida en esa nación producto de su propio sistema.

Además, ante los riesgos de una arremetida por Covid-19, se han retomado las medidas de prevención y la psiquis social ha respondido a dichos llamados de alerta ante la pandemia que asedia al mundo entero, instituciones públicas y privadas unifican esfuerzos para frenar los contagios y resguardar las vidas de la ciudadanía, comprendiendo que esta pandemia no respeta condiciones sociales, profesionales, cargos, posición económica o política; un mal que nos ha recordado que todos y todas somos iguales.

En cuanto al ámbito nacional, se han tomado las acciones pertinentes al respecto, pero en lo que se refiere a la economía, ésta continúa siendo movida por los hilos invisibles del "dólar paralelo" que devastadoramente sigue supra devaluando nuestro bolívar, promoviendo la usura y la especulación sin que alguien le ponga el cascabel al gato.

Aunque como término, "la usura"  es asociada a valores morales, más que financieros o económicos, debe quedar claro su enfoque  como un abuso de la posición dominante que ejerce el prestamista, vendedor o prestador de un servicio al recibir altas sumas de dinero por encima de lo racionalmente lógico; por lo que implica una acción además de ilegal, inhumana y socialmente reprochable; que  evolucionó con la llegada del liberalismo; pero que  a lo largo de la historia diversas culturas y religiones la han rechazado de forma contundente al considerarla un delito.

De manera incontrolable los precios de productos y servicios varían dos veces al día, siempre con tendencia a la alza,  la gente está "normalizando" estas acciones que tanto daño causan a la sociedad; lo que conlleva el aumento de la pobreza, incremento de los índices delictivos, disfuncionalidad familiar, migraciones masivas y demás problemas sociales. En las calles sólo se habla de divisas norteamericanas y hasta los niños esperan que el ratoncito Pérez les traiga un dólar a cambio de su diente de leche.

El perjuicio a nuestra escala de valores es implacable, la gente está susceptible, intolerante, cansada, estirando un salario completamente desfasado de la realidad y a la espera de una ayuda social recibida mediante bonos devaluados, lo que indica que este complejo fenómeno diluye cualquier esfuerzo del Estado para paliar la situación, ya que el poder de la especulación así como de la usura desmedida y descarada por parte de vendedores y comerciantes  guiados por la página criminal no incitan solamente a la devaluación de nuestra moneda oficial, sino a la del mismo dólar.


Hay que "aguantar la pela" por la valorización sin sustento de la divisa que hacen desde dicha página en la red, aunado a los aumentos en dólares por parte de los usureros; es decir, un artículo que hoy te cuesta 10 $ mañana vale 12$ sin argumentación lógica. Sin contar las transacciones grotescas de intercambio, donde gente inescrupulosa vende dicha moneda al doble del costo porque ya los comerciantes exigen el pago en divisa de contado, o sea, ¡sólo cash!

Analizando éste contexto con una mirada amplia desde lo global hasta lo local, surgen muchas interrogantes, entre ellas ¿cómo es que podemos unirnos sin distinciones contra un virus letal y no podemos hacerlo contra los verdugos que diariamente devastan nuestro sistema económico y con él nuestra calidad de vida?

¿Cómo es posible cerrar las cuentas en redes sociales de un presidente y no se puede cerrar la página que dirige nuestra economía al más profundo abismo?

Se puede hacer cumplir la cuarentena, pero ¿Quién aplica las sanciones por incumplimiento de  leyes y ordenanzas que regulan los precios? ¡Parece que nadie puede!

Salir a la calle cada día implica pasearse por una gigantesca brecha de desigualdad y diferenciación social, están los que les sobra, los que tienen, los que no les alcanza, y los que no tienen nada; hoy más que nunca hace falta justicia social contra las mentes perversas y manos criminales que nos socavan la economía así como nuestra idiosincrasia y los valores éticos que nos caracterizan por ser solidarios, dispuestos a servir y a dar.

Parafraseando el versículo 12 del capítulo 22 del libro bíblico de Ezequiel, el cual fue escrito en una época en la que el pueblo caminó por generaciones sobre el filo de la navaja del sufrimiento; el mensaje para los usureros de la época fue tajante y su delito comparado con el de homicidio: "Hay también quienes derraman sangre por dinero; cobran interés y usura, defraudando al  prójimo con violencia porque se olvidaron de Dios" Entonces, así como nos unimos contra la Covid-19, ¿cuándo nos uniremos contra los homicidas de la especulación y la usura?.