Tu Portal de Noticias. Notiexpres24

 

Aullido digital.

Oscar González Ortiz

Desde las antiguas narraciones mitológicas hasta el celuloide, la figura del hombre lobo representó fronteras entre razón y bestia, una transformación punitiva o mágica, algo así como la bella y la bestia.

Hoy, esa metamorfosis abandona la licantropía para instalarse en la psique como declaración de identidad. El término que resuena en foros y redes sociales describe a individuos que no sólo imitan, también aseguran sentirse en esencia animal, adoptando posturas, hábitos alimenticios y conductas felinas, caninas o el animal que lo identifique. 

Esta búsqueda de naturaleza alterna, plantea interrogantes profundas sobre el rumbo de la civilización. En una época saturada de estímulos digitales y crisis existenciales, la humanidad enfrenta paradojas. Mientras la tecnología promete conectar, fragmenta percepciones del yo. 

Pareciese que en la alusión al pasaje de Romanos 1: 22-23, fuese advertencia milenaria. No se trata de un juicio teológico, estaremos en la observación de un ciclo: donde las estructuras de sentido colapsan y la identidad busca refugios en lo primitivo, en una pureza instintiva que contrasta con la complejidad de lo humano. 

Titulares globales vomitan catástrofes: pandemias, incendios provocados que arrasan pulmones verdes, inundaciones que tragan pueblos, conflictos bélicos que desangran naciones y maniobras políticas que rayan en el secuestro de un mandatario. En este caldo de cultivo, donde la confianza en las instituciones se erosiona y el futuro es percibido incierto, algunas personas ejercen derechos a redefinirse fuera del molde antropocéntrico. 

La pregunta que flota en el ambiente no es la legitimidad de esa elección, es de preguntarnos que serán los síntomas. ¿Estaremos presenciando actos de reencantamiento del mundo o estamos en la antesala de una deshumanización profunda?

La frase del comediante ilumina el meollo: “ahí está el detalle”. Frente a panoramas de crisis encadenadas, quizás la respuesta social sea la comprensión de que, en la búsqueda de cuatro patas, algunos seres claman por un mundo donde lo humano deje de doler. 

En este contexto, la adopción de identidades zoológicas funciona como síntoma de políticas que han fallado en proteger lo humano, permitiendo que el caos externo se traduzca en fragmentación interna del ser. Resulta imperativo reflexionar sobre el rumbo de la cultura digital y social, analizando si este repliegue hacia lo animal es búsqueda de libertad o rendición ante el vacío existencial.

Artículo Anterior Artículo Siguiente