Mi Guaira ¿te han dejado sola?
Por: Deisy Viana
Hay un silencio incómodo que suele llegar después de la tormenta. Es ese momento exacto en que las cámaras se apagan, los titulares pasan de página y el dolor de un pueblo deja de ser tendencia. Sin embargo, en las calles de La Guaira el tiempo no borra la necesidad y la gente sigue llorando a sus seres queridos. Déjame contarte que una lectora dejó un mensaje desgarrador en el artículo anterior donde nos recordaba esa certeza inquebrantable que habita en la costa: "aquí siempre renacemos de las cenizas como el Ave Fénix", sentido de pertenencia a flor de piel, pero ese vuelo no pueden emprenderlo ellos solos.
Hoy, la realidad golpea con dureza silenciosa. Las donaciones han disminuido considerablemente y las manos solidarias que al principio sobraban, hoy empiezan a escasear. Nos hemos acostumbrado a admirar la resistencia de quien lo perdió todo, como si la fortaleza del sobreviviente fuera una excusa para dejarlo a su suerte.
Ver a una comunidad levantarse sobre las ruinas de su propio suelo es conmovedor, pero dejarlos que lo hagan sin el respaldo, los insumos y la presencia activa del resto de la sociedad es una profunda injusticia que se suma a su dolor.
Refundar La Guaira no es solo un deber de memoria o un compromiso gubernamental; es un acto continuo de fraternidad. Cada kilo de alimento, cada medicina, cada abrazo transformado en recurso enviado es el soplo de aire que necesita ese Fénix para elevarse de nuevo. La fe mantiene en pie a quienes sufren en silencio, pero la solidaridad humana es el puente visible para su sanación. No permitamos que el cansancio o la rutina nos vuelvan indiferentes ante un pueblo que, aun en medio del duelo, se niega a rendirse.
Escrito está: "No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo." (Proverbios 3:27) ¿Cuándo fue la última vez que tendiste tu mano para ayudarlos? ¿Qué opinas tú? ¿Crees que hemos dejado sola a La Guaira? ¿Confías en que su gente volverá a levantarse más fuerte que nunca? Que el cansancio o la apatía no venzan a la solidaridad que nos caracteriza como venezolanos, porque La Guaira hoy más que nunca nos sigue necesitando.
