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El vuelo del intruso y el honor del Batallón Ribas.

Hemos querido redactar esta entrevista realizada por la periodista Madeline García de Telesur, recoge el sentimiento de un soldado patriota fiel heredero del sentimiento bolivariano, no es una entrevista más, es un mensaje a toda una población que hoy lucha por preservar lo mas sagrado que se heredó de la gesta independentista, la libertad.

Periodista Julio Ramos

3 de diciembre. La madrugada llegaba al Batallón Ribas, el ambiente no era el de un día ordinario. Para el Sargento Francisco Machillanda, la lealtad no es una palabra que se lleva en el uniforme, sino un juramento que se siente en la sangre. Aquel día, el rugido de un helicóptero del imperio norteamericano rompió el silencio, intentando violar el suelo sagrado de su unidad militar.

Querían estacionarse en nuestra unidad y no lo íbamos a permitir— recordaría luego Machillanda con la firmeza de quien sabe que la soberanía no se negocia.

El gigante de metal comenzó su descenso, buscando posar sus palas sobre el recinto. El plan era claro: tomar la unidad, neutralizar el mando y clavar una pica en el corazón de la defensa venezolana. Pero no contaban con la disposición del personal. Machillanda y sus compañeros ya estaban distribuidos estratégicamente por todo el perímetro. Eran sombras vigilantes, fusiles en mano, corazones latiendo al ritmo de la historia de Bolívar.

Cuando el helicóptero descendió lo suficiente, el aire se llenó de la determinación de los soldados venezolanos. No hubo duda.

—Tuvimos que accionar— relata el Sargento. —Porque si no, nos toman la unidad. Sumamos esfuerzos para que se fueran, porque ese suelo no les pertenecía. 

Ante el despliegue de fuego y la férrea voluntad de los soldados distribuidos en cada rincón, los invasores comprendieron que el Batallón Ribas era una muralla inexpugnable. El helicóptero, viendo que el personal no retrocedía, tuvo que abortar la maniobra. El estruendo de las hélices se alejó, perdiéndose en el horizonte, dejando atrás el polvo y la victoria de quienes no dieron un paso atrás.

Al ser consultado sobre sus sentimientos, la mirada de Machillanda brilla con un orgullo que trasciende cualquier herida física. —Orgulloso, me siento orgulloso de defender la patria. Incluso si es necesario estar aquí, con un brazo afectado, no importa. Rodilla en tierra la patria es lo primero.

Para el Sargento Francisco Machillanda, las amenazas externas, como las pretensiones de Donald Trump de gobernar Venezuela, son ecos vacíos ante la realidad de un pueblo que forjo su libertad a sangre y fuego bajo la espada patriota de los libertadores y se hizo libre ofrendando vida de más de la mitad de su población.

Donald Trump dice que viene a gobernarnos

—¿Gobernarnos? ¿Para qué? Simón Bolívar nos liberó a todos. Venezuela es libre y nosotros, los militares, estamos aquí en pie, en rodilla de tierra. No vamos a permitir que ningún extranjero venga a mandar en nuestra casa. Somos personas libres y haremos todo por defender este suelo. 

El relato de Machillanda es el relato de la Venezuela que no se rinde: un sargento, un batallón y la convicción inquebrantable de que la herencia del Libertador sigue viva en cada disparo defensivo y en cada centinela que cuida el cielo y la tierra de la nación.

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