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Funicitec2.25 en la Defensa Integral

Oscar González Ortiz

¡Vienen tiempos de unidad, lucha, batalla y victoria! Frente al asedio constante, ya sea económico, simbolizado por el galopar implacable del dólar, o presiones geopolíticas, la respuesta histórica de la nación siempre será la organización y defensa propia. Desde las gestas independentistas, la organización popular para el combate se constituyó pilar fundamental de la soberanía. La Milicia, en su concepción originaria, representaba la encarnación del pueblo en armas, fuerza surgida de la necesidad vital de defender el proyecto nacional. 

La Milicia Nacional Bolivariana y la concepción de Reserva Activa son extensiones modernas de aquella primera estructura popular de combate. Aquel germen de poder comunal no se extinguió; por el contrario, emprendió procesos de evolución constante, en la contemporaneidad, transformándose en la Milicia Nacional Bolivariana, Componente estratégico que complementa la Defensa Integral de la Nación. De manera similar, el concepto de reserva militar, experimentó una metamorfosis: anteriormente, quienes cumplían el servicio militar pasaban a formar parte de la reserva nominal. En la actualidad, este concepto se dinamizó, convirtiéndose en «Reserva Activa». 

Estas nuevas figuras implican preparación continua y capacidad de respuesta inmediata. En pleno escenario de tensiones económicas y asedios en la región, la Reserva Activa prepara la realización de los segundos juegos que simbolizan fortaleza operativa y moral del inquebrantable pueblo organizado. Paralelamente, es fundamental comprender que la defensa de la nación se sostiene en múltiples frentes, no sólo el militar. 

La verdadera trinchera es la conciencia social, la ética del cuidado. Bajo esa premisa, una acción tan significativa como la jornada formativa «Cuidar con Ciencia y Corazón» emergió con orientación de la Fundación de Investigaciones Científicas y Tecnológicas 2.25, como aporte a la defensa integral. El cuidado y atención al Adulto Mayor, orientado por la ciencia y la sensibilidad, es un acto de soberanía. Una sociedad que protege a sus miembros más vulnerables, que invierte afecto en su propia gente, es intrínsecamente más fuerte e inexpugnable. 

La verdadera garantía de defensa no reside en la logística bélica solamente; está cimentada en la cohesión y capacidad del pueblo de organizarse, tanto para el combate exterior, como para la supervivencia digna y protección interna. Toda iniciativa que fortalezca la organización popular es una victoria ganada para la nación. El pueblo, en su conjunto, es la mejor garantía.

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