Abrigo humano camina terreno social
La crítica es bienvenida cuando perfecciona el camino, no si pretende detener la marcha. Por ello, mientras unos opinan, otros trasladan sillas de ruedas, buscan insumos médicos, organizan actividades deportivas y siguen regalando sonrisas; al final, en esa sinfonía de solidaridad que no entiende de coyunturas, emerge la certeza: ayudar es la única manera de habitar con integridad las comunidades.
El ejercicio de la solidaridad encuentra máxima expresión cuando se abandonan los escritorios para sumergirse en la geografía del afecto; históricamente, figuras como San Juan de Dios o las primeras sociedades de socorro mutuos entendieron que el bienestar colectivo nace de la acción directa sobre la vulnerabilidad, donde una mano se extiende para nivelar la existencia de otro ser humano.
Esta semana, esa herencia se manifestó en el municipio Julián Mellado, en El Sombrero, donde bajo la sombra milenaria de una mata de olivo escribimos historias que desafiaron el escepticismo. Junto al equipo de los bomberos que impartió la instrucción del manejo de los cilindros de gas, compartimos momentos inolvidables, entregando dispositivos auditivos, pañales, bastones, zapatos, libros de la vida de Hugo Chávez y balones, como degustando un rico almuerzo con la comunidad.
Resulta paradójico que, en un mundo interconectado, jornadas formativas, visitas sociales, ayudas sociales, momentos increíbles, pacientes hospitalizados, entregas de: andaderas para poder caminar, dispositivos auditivos y de pañales; así como campanada por superación a quimio, visita a círculos de abuelos, atención a un adulto mayor de 105 años, obsequio de colchón antiescaras, visita a escuela de audición y lenguaje, actividades deportivas, pequeños gestos que cambian realidades, regalando sonrisas, construyendo recuerdos bonitos, constituyendo todo esto acciones realizadas por personas que caminan el terreno social para el bienestar de seres humanos, ¿cómo es que en oportunidades sean criticadas, pareciendo a que lleganse a molestar o generar incomodidad en sectores que observan desde la barrera o comodidad del escritorio?
El bienestar no debería ser motivo de controversias, tiene que ser horizonte común. Así lo comprendieron aquellos luchadores sociales cuyos nombres hoy son el epónimo de instituciones, porque antes, como ahora, la ayuda social implica descalzarse para caminar el barro, juntos. Ayúdanos a ayudarlos es más que una consigna, es un método de construcción de recuerdos bonitos en el terreno social.
Quienes caminan el territorio saben que la solidaridad regala sonrisas y dignifica la existencia. La historia recordará a quienes sumaron voluntades para optimizar procesos y transitar juntos el camino del bienestar, porque la única respuesta válida ante la necesidad es la presencia constante y el compromiso ineludible con el prójimo.
