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La Justicia de Paz frente a la Barbarie Imperial

Por: Javier Oropeza

Desde el ejercicio de la justicia comunal, allí donde el pueblo se organiza para garantizar la convivencia y la armonía, no podemos guardar silencio ante la ignominia. Como Juez de Paz, mi compromiso no es solo con la ley, sino con la verdad y la defensa de nuestra soberanía. Hoy, alzo mi voz para rechazar de manera contundente la más reciente y desesperada acción criminal del imperio norteamericano: la pretensión de secuestrar la dignidad de nuestra nación personificada en el Presidente Nicolás Maduro Moros y la Primera Combatiente, Cilia Flores de Maduro.

Lo que el mundo presencia no es un acto judicial legítimo, es piratería internacional en pleno siglo XXI. El gobierno de los Estados Unidos, en su histórica arrogancia, cree que puede extender sus garras más allá de sus fronteras para arrebatarle a un pueblo libre a sus líderes electos. El intento de "secuestro" —porque no se le puede llamar de otra forma a la persecución sistemática y las amenazas de captura— es un acto de guerra jurídica que busca quebrar el espíritu de un país que decidió ser independiente.

Al atacar al Presidente Maduro y a la Dra. Cilia Flores, el imperio no solo agrede a dos ciudadanos; agrede el voto de millones, agrede nuestra Constitución y agrede la paz que con tanto esfuerzo hemos resguardado en cada barrio y cada comunidad. Como hombres y mujeres de leyes populares, sabemos que la justicia no se impone con recompensas ni con matonaje internacional; la justicia nace de la voluntad de los pueblos.

Desde nuestras comunidades, le decimos al imperio: el Presidente Nicolás Maduro no está solo. Lo protege un pueblo que ha aprendido a leer las intenciones de quienes solo desean nuestras riquezas y nuestra sumisión. Cilia Flores de Maduro, mujer de leyes y de lucha, representa la entereza de la mujer venezolana que no se doblega ante amenazas extranjeras.

La figura del "secuestro" que pretende aplicar Washington es la prueba fehaciente de su fracaso político. Al no poder ganar en el terreno de las ideas ni en el de la democracia, recurren a la violencia institucional y al hostigamiento personal, y el bombardeo de la Patria de Bolivar. Pero se equivocan de nuevo. Venezuela tiene una reserva moral inagotable.

Como Juez de Paz, ratifico mi lealtad a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. No reconocemos tribunales extranjeros ni mandatos imperiales. Nuestra única jurisdicción es la libertad y nuestra única ley es la defensa de la Patria. Ante el atropello criminal, nos declaramos en resistencia jurídica y moral. 

¡Con el Presidente Maduro y la Primera Combatiente, todo; contra la soberanía nacional, nada!


Javier Oropeza

Juez de Paz

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