El Docente Necesario
1.
La historia de las naciones reclama una transformación necesaria que no implica la rigidez del poder para moldear el destino. El destino de un país se configura en las aulas de clase y con la talla humana e intelectual de quienes están frente a ellas.
2.
¡El sistema educativo de Venezuela es malo! ¡La educación en Venezuela es mala! Esta firmeza argumentativa con que se pretende calificar nuestra educación es, en mi concepto, una "sentencia" que hay que desmontar; pues el problema de fondo de la educación venezolana no radica exclusivamente en los planes de estudio, los pensa o los sistemas curriculares (muy a pesar de las improvisaciones que son muy comunes en el sistema educativo, que tienen más de burocrático que de académico).
3.
Ahora bien, si admitimos que hay una crisis educativa, creo sin dudas que el problema es una crisis de formación, de capacitación, de mística y vocación, porque cuando al aula de clases llega alguien sin la preparación adecuada y sin la pasión por enseñar, el programa más avanzado del mundo resulta inútil. Saber distinguir entre quien ejerce la docencia por accidente, por descarte o por otra razón y quien la ejerce por un compromiso de vida, es un paso fundamental para el éxito educativo.
4.
Hay crudeza en la realidad del entorno educativo (salarios mermados, carencias didácticas, condiciones difíciles para la práctica educativa, etc.); pero hay una realidad incuestionable: la integridad, la ética y la formación del docente no pueden estar sujetas a un recibo de pago. Un bajo salario es una injusticia social, pero abandonar la capacitación intelectual, la mística y el respeto hacia los estudiantes; eso es una quiebra ética. El crecimiento personal y la disciplina profesional constituyen el patrimonio sagrado del educador.
5.
El docente necesario es un docente para los tiempos actuales, un docente con una vocación inquebrantable, el que entiende que el acto educativo es una misión y que él es una plataforma de transformación de seres humanos, el que mantiene el rigor académico de forma permanente, el que se conecta con el espíritu del estudiante y siembra principios.
6.
El docente necesario es un arquitecto social, es un constructor que reconstruye las "fórmulas" a veces incongruentes emanadas del autoritarismo institucional, el docente que en medio de las adversidades no pone excusas para la mediocridad y ve el acto de educar como un acto sublime; en fin, el docente necesario es el que asume la enseñanza con vocación, no con ligereza.
Salomón S. Martínez H.
Abogado.
